Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown
Foto: ONU Mujeres/Ryan Brown

El juicio histórico de Sepur Zarco fue posible por la valentía y determinación de las víctimas sobrevivientes, así como por el trabajo de organizaciones del movimiento feminista y de derechos humanos.

País: Guatemala

El 26 de febrero de 2016, el Tribunal Primero de Sentencia Penal de Mayor Riesgo Grupo “A” en Ciudad de Guatemala, dictó una sentencia condenatoria de un militar y un comisionado militar que, durante el conflicto armado, fueron responsables del destacamento militar instalado en Sepur Zarco, comunidad del Valle del Polochic. Ambos fueron encontrados culpables de violencia sexual y de tratos humillantes y degradantes contra once mujeres mayas q’eqchi’. Además, se les condenó por los delitos de asesinato de tres mujeres y de desaparición forzada de siete líderes comunitarios (ver sentencia caso Sepur Zarco: https://mujerestransformandoelmundo.org/documentos).

En 1982 el Ejército detuvo e hizo desaparecer a líderes comunitarios de la región que se encontraban en lucha por la tierra, cometió violaciones sexuales y destruyó viviendas y cosechas en las comunidades. “Muchos de los destacamentos del área fueron construidos en fincas privadas y con mano de obra de los comunitarios. Los dueños de fincas, con quienes la población q’eqchi’ estuvo disputando la tenencia de la tierra, dieron al ejército no solo los terrenos para los destacamentos, sino también los nombres de los líderes comunitarios” (http://unamg.org/publicaciones). Tras esos hechos, el Ejército instaló un destacamento en Sepur Zarco, donde muchas mujeres y niñas de la zona, incluidas las esposas de los hombres desaparecidos, fueron obligadas a cocinar para los militares, servirles y lavar sus uniformes, y fueron violadas sexualmente de manera reiterada y sistemática. Esta situación se prolongó durante seis años, hasta que el destacamento fue retirado en 1988. Se trató de una práctica criminal planificada y dirigida desde los altos mandos del Ejército.

A partir de la década 2000, varias organizaciones de mujeres empezaron a trabajar con mujeres sobrevivientes de violencia sexual en la región, desarrollando procesos de apoyo psicosocial y de formación en derechos. Este camino hizo posible que en marzo de 2010 se celebrara en Ciudad de Guatemala el Tribunal de Conciencia contra la violencia sexual hacia las mujeres durante el conflicto armado, una acción de alto valor simbólico que contribuyó a que algunas mujeres sobrevivientes decidieran continuar en la exigencia de justicia ante el sistema nacional y, finalmente, presentaran una querella penal en 2011. Para acompañar a las mujeres sobrevivientes de violencia sexual de Sepur Zarco desde el litigio estratégico, las organizaciones Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG), el Equipo de Estudios Comunitarios y Acción Psicosocial (ECAP) y Mujeres Transformando el Mundo (MTM) conformaron la Alianza Rompiendo el Silencio y la Impunidad.

El juicio histórico de Sepur Zarco fue posible por la valentía y determinación de las víctimas sobrevivientes, así como por el trabajo de organizaciones del movimiento feminista y de derechos humanos. La sentencia dictada en este caso y la audiencia de reparación digna que le siguió, en la cual el Tribunal ordenó medidas para resarcir a las mujeres de las secuelas materiales, físicas y psicológicas de la violencia, son logros sin precedentes en la lucha global contra la impunidad de los crímenes sexuales contra las mujeres cometidos durante los conflictos armados.