La mayoría son madres de víctimas de los programas de contrainsurgencia puestos en marcha desde la década de 1990 por el Estado turco contra el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) y civiles kurdos.

País: Turquía

A partir del 27 de mayo de 1995, un grupo de mujeres –inspiradas en las Madres de la Plaza de Mayo de Argentina– comenzó a manifestarse cada sábado a las 12 del mediodía en la Plaza Galatasaray, en el centro de Estambul, para reclamar la verdad y exigir justicia por sus hijas e hijos desaparecidos o asesinados a manos de agentes de seguridad del Estado turco. La mayoría son madres de víctimas de los programas de contrainsurgencia puestos en marcha desde la década de 1990 por el Estado turco contra el PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán) y civiles kurdos. En esos años, se hizo frecuente el despliegue de fuerzas de seguridad e inteligencia en zonas donde residía en su mayoría población kurda, y de donde se llevaron a personas que posteriormente desaparecieron bajo custodia o fueron asesinadas (https://www.opendemocracy.net/en/saturday-mothers). Además, participan madres de personas desaparecidas o asesinadas a raíz del golpe de Estado de 1980 y que pertenecían a grupos de oposición, como partidos políticos de izquierda o sindicatos.

En sus protestas, silenciosas, portan la foto de sus hijos e hijas, y con frecuencia se han enfrentado a la violencia policial. Un hito de la represión se produjo el 25 de agosto de 2018, día de la concentración número 700 de este movimiento, cuando la policía de Estambul utilizó gases lacrimógenos y cañones de agua para dispersar a las madres, algunas de ellas octogenarias, otros familiares de las víctimas de desaparición forzada y simpatizantes de esta lucha. 46 personas fueron detenidas ese día, entre ellas personas defensoras de los derechos humanos, activistas políticas, periodistas y familiares de víctimas, todas ellas acusadas de participar en una protesta ilegal en virtud de la Ley de Reuniones y Manifestaciones.

Las personas detenidas están siendo procesadas y se enfrentan a penas de cárcel de varios años, en el marco de una operación estatal de criminalización de este movimiento. Siguiendo a Amnistía Internacional, es la protesta pacífica más prolongada en Turquía y es emblemática de las severas e ilegales restricciones al ejercicio del derecho de reunión pacífica en el país (https://www.amnestyusa.org/the-saturday-mothers).

Tras las detenciones de 2018, la policía cerró con vallas y prohibió cualquier nueva manifestación en la Plaza Galatasaray. Las manifestaciones de las “Madres del Sábado” pasaron a celebrarse delante del edificio de la Asociación de Derechos Humanos (IHD), hasta que el confinamiento impuesto a raíz de la pandemia de Covid-19 lo impidió. Puesto que la protesta en las calles continúa prohibida, el movimiento ha optado por seguir cada sábado reclamando al Estado verdad y justicia a través de videos y entrevistas en internet, ya que este sigue sin dar respuesta a ninguna de sus demandas. “Hay cientos de desaparecidos y cerca del 90% de las investigaciones judiciales se han resuelto con absoluciones, no se ha actuado. Veinte años después, muchos casos han sido cerrados. A pesar de los testimonios, a pesar de las pruebas” (https://www.publico.es/internacional/madres-turcas-28-anos-busca-justicia-reparacion.html).